Dificutad: Moderado.
Tiempo en movimiento: 1 hora 55 minutos.
Tiempo total: 3 horas 41 minutos.
Km totales: 8,4 km desde el Kiosko de la poza/río.
Desnivel acumulado subiendo: 289 m.
Desnivel acumulado bajando: 301 m
Altitud máxima: 1454 m.
Altitud mínima: 1157 m.
Modalidad: circular.

Descripción resumida: Salimos desde la plaza del pueblo (aunque la ruta de Wikiloc comienza en el kiosko del río/poza), cruzamos por debajo del puente Bañaeros. En la explanada del parking del kiosko, cogimos el camino de los ramos que asciende dirección al Cogote. Subimos hasta el Collado Bajero, y de frente seguimos dirección a La Pedriza y la vaguada del Venero, a cuyos pies paramos para conocer la Fuente del Venero. Emprendimos el camino de vuelta por La Solana del Cogote, hasta llegar al alto Las Callejas. Entramos en Los Zauceos, cruzamos la carretera N-502 y volvimos al pueblo bajando por El Alto y Las Eras.
Descripción detallada: Salimos a las 08:00 de la mañana de la plaza de La Hija de Dios por las altas temperaturas previstas. Un grupito de valientes nos dispusimos a darlo todo y subir a esa montaña que domina nuestro paisaje más cercano, El Cogote, con una altitud máxima de 1489 m. Para algunos, el otro lado de El Cogote era un territorio desconocido, para otros un viaje en el tiempo a los años 70/80 que les recordó cómo recogían allí detrás el heno en su adolescencia.

Cruzamos al otro lado de la carretera (insisto en que hay que cruzar por el paso seguro y cómodo por debajo del Puente Bañaeros, que se coge siguiendo el camino paralelo a la carretera que vemos en la foto superior). Desde el parking del kiosko cogimos el camino de los ramos, el más cercano a la carretera a mano derecha.
En la bifurcación de la siguiente foto, seguimos por el camino de la izquierda, siempre ascendiendo pero buscando una subida lo más suave posible. Dejamos El Perdiguero a la derecha para continuar hasta Las Cepeíllas:

Con la energía mañanera, sin darnos cuenta ya habíamos dejado el pueblo abajo y apenas lo veíamos:

Estas primeras tierras las llamaban Barro Colorao y nos cuentan los sabios que antes se cogía aquí barro para jalbegar, pintar las paredes del interior de las casas con un pellejo de oveja, cordero o similar, puesta a remojo el día anterior (reutilizable). Esta práctica se sigue aplicando a las casas que mantienen todo su encanto antiguo sin reformar, cuyas paredes de adobe se caerían si se les aplicara una técnica de rodillo o brocha.


Proseguimos viendo la ladera del Cogote con Majalespino y entramos en el terreno llamado Perdiguero, zona común donde hay una cola de paso de ganado (La Colá) que sube por detrás de los pinos:
Casi hasta la zona de los pinos, nuestro guía Pedro nos cuenta que todo este camino que hemos recorrido casi desde la carretera, estaba sembrado de centeno en tiempos.
Seguimos ascendiendo dirección al Corral de Majalespino, donde se encerraba el ganado todo el año. De vez en cuando, parábamos a recobrar el aliento y nombrar las zonas y picos de nuestra izquierda, desde las Cepeíllas abajo hasta Risco El Cuervo en lo más alto, sin perder de vista nuestro objetivo primero, El Collao Bajero junto a la cima de Cogote.

Al pasar cerca de Las Cepeíllas, nuestro guía Costi nos cuenta que aquí había también un trampal de agua subterránea, donde no pisaba el ganado porque se quedaría atrampalado.
Y por fin llegamos al Corral de Majalespino:

Paramos un momento a admirar las vistas y encontrar el mejor camino para seguir, pues las frondosas sabinas y otros matorrales, como los piornos, dificultaban el camino:


Superando un pequeño repecho, llegamos al Collado Bajero, con El Cogote a nuestra derecha y Las Cepeíllas a nuestra izquierda, a una altitud de unos 1400 m:


Como premio a nuestro esfuerzo, estas vistas al lateral de Serrota que no se ve desde La Hija de Dios. Sin olvidar, a nuestros pies, la amplia zona del Venero, que llega hasta la Pedriza:

En El Venero también se diferencian varias zonas: las praderas de Los Quistévanes (cerca del río del Medradero), hasta el límite territorial de La Hija de Dios que lo marcan las pequeñas montañas bajo Serrota llamadas Los Colladillos. Más allá de estos últimos, ya pertenece al siguiente pueblo, Mengamuñoz. A la izquierda del rodal de árboles junto al río del Medradero, que nace del Baldío. Mirando un poco más a la izquierda, en la montaña con pinos, El Cuchillar, que sube hasta nuestra Pedriza, cuya parte de abajo se llama Berrocolaloba.
Pronto proseguimos nuestra ruta hacia la izquierda por un camino muy bueno, por La Solana, y muy llano, visualizando nuestro siguiente objetivo al fondo: La Pedriza, junto a la fuente del Venero y su peculiar ladera con piedras verdes y grises oscuras:





Allí arriba de La Pedriza nos cuenta que hay (o hubo) una fuente, un cortafuegos hacia abajo y una piedra llamada La Mesa (o el Canto de la Miseria) en lo alto. A la derecha de La Pedriza, vemos más de cerca la zona ya nombrada Berrocolaloba, coronada por El Cuchillar, y más abajo La Fuente Fría en El Jardín del lobo y a la derecha Los Collaíllos, que vimos de lejos antes.
Ya pisando la zona del Venero, que va desde Las Zarabandas hasta el collado Cimero, entre La Pedriza y Las Goyas. Nos concretan que esta zona es El Churral y Las Fontanillas porque había varias fuentes, que no manan ahora.
Más arriba, llegando a la Fuente del Venero, también recuerdan la Fuente del pocito y unos corrales de ganado, donde venían todos los días a ordeñar (¡hasta aquí arriba!). Y pudimos ver el agua que va a La Hija de Dios al abrir esta alcantarilla, donde paramos junto a La Fuente del Venero, recientemente arreglada:

Aquí paramos para recargar pilas y emprender con energía el camino de vuelta.


Emprendimos el camino de regreso bajando por detrás de El Cogote, en concreto, por La Solana, con dirección al Alto de Las Callejas:

En estas piedras, llamadas Las Zorreras, nos cuenta Lourdes cómo venía en su adolescencia a recoger las alpacas de heno (allá por los años 70) porque ya tenían maquinaria, pero toda la carga y descarga se hacía a mano.

Pasando ya la zona montañosa de El Cogote por detrás, llegamos a Las Callejas, zona que pertenecía a Los Zauceos.

A la derecha de esta agua (charca para la perra Laika), más arriba, se encontraba La Fuente de los Cabreros, que regaba los 10 o 12 huertos de esta zona cuando se sembraba de patatas:

Cruzamos un paso, una puerta para llegar a la carretera, viendo al otro lado El Cordel de Las Merinas, la vía de trashumancia que lleva hasta León (y que pasa cerca del Carrefour de Ávila).

Después, cruzamos la carretera, y ya viendo el pueblo, nos hicimos la foto de grupo junto al Canto Partío. En frente de este lugar, nos indicaron tres piedras al otro lado de la carretera llamadas La Caseta de los Civiles (parece ser que se pondrían allí a vigilar los antiguos agentes de la autoridad).

Bajando, como colofón, nos señalan la zona que vamos viendo al otro lado de la carretera, llamado El Borbollón, que sube desde la regadera nueva hasta El Alto de Las Callejas. Allí había varios huertos en los que se sembraban patatas que se regaban con pozos y pozas, excavados a mano por los dueños.
Ya terminando, nos cuentan curiosidades sobre las picaduras de las víboras, para las que se usaba antes un punzón con una sustancia llamada “letna” para salvar al ganado. Era una práctica frecuente, dada la población de estos reptiles y ganado en estas tierras. Para humanos se usaba una aguja con más cantidad.
Fue una ruta maravillosa, con una buena dosis de ejercicio durante la primera mitad, y una buena porción de historia, anécdotas y experiencias para terminar.
Gracias a todos los que la hicisteis posible.
