Entrevista a Marce, Martina y Vicenta: «Había más pobreza pero más unión».

Marce, Vicenta y Martina. Frente al edificio multiusos de Las Escuelas, La Hija de Dios, Ávila. Agosto 2019

Os dejo una interesante entrevista a nuestras vecinas del pueblo Marce, Martina y Vicenta en la que nos ofrecen sus experiencias y sus vivencias en el pueblo. Ellas, junto con otros de nuestros mayores, con sus recuerdos y testimonios, son la historia viva de nuestro pueblo.

Hablando de cuándo nacía un bebé antes, allá por los años 50/60…

Marce y Vicenta: “Los niños nacían en casa porque nos poníamos malas y si venía el médico a tiempo y si no… Había comadronas pero, bueno, había veces que cuando venía ya no hacía falta… Tía Antonia era comadrona, y también tía Justina ayudaba. Si lo veían tan difícil, pues al médico a Ávila”. Martina: “yo todos con el médico en casa”.

Te iban a ver por haber nacido el crío, y te llevaban una tableta de chocolate (o dos, dice Vicenta). Marce: “Y luego, cuando hacíamos magdalenas, que antes se hacían muy buenas, la que te había llevado el chocolate, yo por lo menos, la daba 4 o 6 magdalenas. Y los niños tomaban pecho o Pelargón, comprada en la farmacia. Justi mamó 14 meses y la niña, 8 días, y luego Pelargón”.

Marce: “El bautizo siempre era en casa, pero que también se hacía bien, buena comida. Cuando las muchas nuestras (de Marce y Martina), que llevan 8 días ya se comía bien”.

Vicenta: “Y los padrinos daban la colación y se hacía limonada por la tarde y todo el mundo se bebía un vaso. Era lo que hacíamos.”

Marce: Cuando nació el primero me levanté a los dos días porque hubo una tormenta muy grande y mató una vaca un rayo en La Dehesa y yo veía que pasaba toda la gente y yo también salí a verlo.

¿Qué más me podéis contar del pueblo? Alguna historia curiosa…

Vicenta: “Había más pobreza pero más unión.“

Marce “Mira, si venía un carro lleno de heno, mi hermana y yo estábamos deseandito ayudar.”

Vicenta recalca: “Que el pueblo suba, que haya unión y eso es lo que hace falta. Y eso es lo que pedimos porque la desunión nada más que trae la guerra”.

Martina: “La historia mía es casi la misma. Hemos criado hijos juntos, la dos chicas (la de Marce la pequeña y la de Martina) que se llevan 8 días. Y trabajando.”

Marce: “Hoy no trabajan nada, con todo lo que cuentan. Se iban los maridos, a trabajar, a segar o donde fuera (Vicenta: “6 meses salían en el invierno”), y nosotras teníamos nuestro cachillo de huerto que arreglábamos nosotras, si tenías un marrano, unas gallinas, nosotras los cuidábamos. ¡Y lo de casa! ¡Y los hijos, que no nos los cuidaba nadie!”.

¿Con qué edad iban a la escuela?

Marce: “Pues mira, como vivíamos al lado, venían solos.”

Vicenta: «Hoy le decía a mi hija y a mi nieta: esta es prima de mi madre y cuando mi madre Inés estuvo mala, ella entraba y con los colchones de lana, ella le hacía la cama muchas veces. Y también una que se llamaba Farines, que ya ha fallecido.”

Marce: “La curiosidad, que no salíamos a nada. Cuando había baile, pues salíamos, que se acababa pronto. De gaitilla. Y a las 12 nos íbamos a casa a acostar. Yo me iba a Robledillo y unas pocas, y venían con nosotras los de Baterna, pero andando, y yo les decía “iros que si viene mi padre sus mata” porque antes no era como ahora.”

Hablando de cómo se tiraban los niños por las piedras lisitas (las lanchas).

Marce: “Los pantalones los rompían todos. Luego por la tarde iban a jugar a Peña La Zorra e íbamos a buscarlos casi con un palo. Pobrecitos, ya ves tú lo que tenían”.

Martina: “Había otra ahí arriba encima de la carretera. Ponían un lanchito debajo del culo, y se sentaban y toda la ropa la rompían”.

Vicenta: “Y el pantaloncito corto ranita algunos” (uno con el culo al aire).

Marce: “Ah, los míos eso ya no”.

Martina: “Íbamos de paseo por la carretera, nos apartábamos si venían y jugábamos mucho por ahí. Íbamos a las pozas del río…”.

Marce: “Se plantaba por todos sitios. Arriba de las eras yo planté patatas”.

Vicenta: «Y por el Molino también se sembraba. Y en El Pacedero había una poza que ahora se ha secado.»

Marce: “E íbamos a lavar hasta allí, se llamaba El Castillejo, porque el agua salía más calentita.”

Vicenta: “El agua estaba calentita en el invierno y luego en verano, fresca”.

Martina: “Al pie del Molino íbamos a lavar y si se ensuciaba mucho la charca, se enjuagaba en el río.”

Marce: “Lo mismo éramos 10 y se ensuciaba, y bajábamos, a lo mejor, al río a aclararlas las sábanas.”

Vicenta: “No se ponía la lavadora cómo ahora.”

Martina: “¡Y no había guantes! ¡Con las manos, con los hielos, aclarábamos la ropa!”.

Marce: “A lo mejor en casa le dabas un poquito con el agua caliente y luego ya lo llevabas al río.”

Martina: “En el 77 se puso el agua en el pueblo, fíjate. Hasta eso, fíjate lo que hemos pasado.”

Marce: “Íbamos a la regadera, que venían las culebras en el agua.”

Martina: “A lavar los cacharros allí.”

Espero que os haya gustado y, sobre todo, cumplamos sus deseos de unión entre todos.

Para mí, son muy grandes y muy sabias. ¡Ole por ellas!

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