Dificultad: Moderado.
Tiempo en movimiento: 01:52:00 a buen ritmo.
Tiempo total: 03:49:00.
Km totales: 10,01 km.
Desnivel acumulado subiendo: 211 m. Altitud máxima: 1335 m.
Desnivel acumulado bajando: 212 m. Altitud mínima: 1164 m.
Modalidad: circular.
Ruta de Wikiloc: https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/la-hija-de-dios-prado-regao-el-ventorro-y-la-maquina-40907591

Descripción resumida: Salimos de la plaza del pueblo La Hija de Dios, dirección calle Carretera abajo. Cruzamos el puente y cogimos el camino de frente, subiendo por las eras por el cordel hasta llegar al Alto. Cruzamos la carretera, y seguimos por un camino dirección Los Quistévanes. Pasamos Prado “Regao”, La Solanilla y cruzamos la carretera para retroceder en el tiempo con la venta del Ventorro. Emprendimos camino de vuelta, visitando el molino llamado La Máquina y La Cabaña del Praejón, junto a Valderreina.
Descripción detallada: Salimos a las 08:00 de la plaza del pueblo La Hija de Dios, en “petit comité” de tres, empezando cuesta abajo por la calle Carretera hacia el puente, que cruzamos y cogimos el camino de frente para subir junto a las eras.
Pasamos junto al Canto del Lagarto, viendo a nuestra derecha el Canchal de Valderreina al fondo, junto a las navas:


Repasamos el nombre de los arbustos piedemonte que vemos: espino, espino albar, piornos, retamas y las sabinas a ras del suelo que vimos cerca del Collado Bajero, a la izquierda de El Cogote. Me comentan que en poco tiempo ha proliferado enormemente toda esta vegetación, pues antes se usaban para encender los fuegos de las casas y calentarse en el duro invierno.
Y nos deleitamos con los primeros rayos de sol que asomaban por la Sierra de La Paramera a nuestra izquierda:

Llegamos al final del camino, hasta la zona denominada El Alto, dejando atrás los Praejones y a mano izquierda El Borbollón (al margen izquierdo de la carretera).
Allí cruzamos la carretera con mucho cuidado:


A buen ritmo fuimos ascendiendo, mirando atrás un momento para ilustrar por dónde pasa el Cordel de las Merinas, la vía de trashumancia tan importante y transitada hasta hace pocos años (y actualmente algún ganadero lo sigue usando), y que comunica con León desde Extremadura pasando por nuestras tierras abulenses. En verano, iban a León, a Las Rastrojeras (a mediados de junio ya estaban allí), y en otoño a las dehesas de Extremadura contratadas (en octubre). En los últimos años, el camino hacia León se hacía en camión y la vuelta desde Extremadura, andando durante unos 10 días:

Atrás dejamos las vistas del casco urbano del pueblo, el Canchal de Valderreina y observamos los límites con el pueblo Narros del Puerto y la construcción de La Caseta al fondo:

A mano derecha, cerca de la carretera, Las Conchuelas (que antes se sembraban).
Proseguimos el camino por el cordel, observando las montañas de fondo haciendo una panorámica: Serrota a la derecha, y a la izquierda por orden, Los Colladillos, La Barrera de la Sarnosa, Prado Potro, Berrocolaloba, las tres piedras de la cumbre del Cuchillar, La Pedriza, que es la parte más alta de la Ladera, hasta el Collado Cimero. Atrás a nuestra izquierda dejamos El Cogote y nos adentramos en la amplia zona de Los Quistévanes, formada por varios terrenos (o subzonas) por orden: Las Zarabandas, Las Berceas, Los Lomos, Los Maravedíes (más conocido por Maravedises), El Canto del Avión, El Prado Regado, Los Bañaderos, Las Solanillas, Las Conchas, Las Carreras y Los Colladillos:

Pasamos junto a la piedra de Los Carchuelos, donde criaban los mochuelos antes:



Proseguimos hasta la siguiente bifurcación donde entramos en el camino de Las Callejas (terreno común de 20 hectáreas):

Cruzamos la puerta y cogimos el camino de la derecha:

Caminamos por esta zona llamada Reguero Grande y vimos el depósito de sal para hielos y nieve que hay junto a la carretera, y los pinos de Menga de fondo:

Continuamos por el camino, con unas bellas vistas iluminadas por la luz de la mañana y pasamos junto a la piedra gorda de Prado Regao:

Fijamos nuestro siguiente objetivo, la arboleda de pinos, vergueras y chopos que hay en la vaguada del Arroyo del Medradero (desde donde veremos mejor Prado Potro y Berrocolaloba) y que podemos ver en la siguiente imagen:

Detrás de la Piedra Gorda, que parece que la han movido o se ha movido por faltarle musgo en su base, vemos Las Conchas. Ya vimos Las Conchas en la ladera de El Cogote en el Zauceo en la ruta de la fuente del Venero, pero hay dos más aquí, sumando un total de dos conchas. Me cuentan que cuando apretaba el calor de la mañana, el ganado se acarraba del sol detrás de estas formaciones rocosas, desde las 10:30 hasta las 17:00, aproximadamente:

En el siguiente cruce, cogimos el camino de la derecha, junto a la piedra de Berrocojoncino:

A nuestra izquierda dejamos la zona de Las Solanillas, que llegan hasta la cantera, Las Zarabandas. Es el terreno más amplio de Los Quistévanes, que engloban varias zonas como ya hemos comentado.
Nos acercamos a las dos Conchas de Los Quistévanes y al Arroyo del Medradero:

Aquí me comentan el sistema de barbecho que se aplicaba en la zona: un año se sembraba y otro se dejaba descansar.
Cruzamos este arroyo que nos brindó esta imagen llena de paz:

Cruzamos por las tierras de Las Conchas dirección al Canto el Avión y echamos la vista atrás para ver al completo Las Callejas, a cuyos pies vemos Las Solanillas con perspectiva:


Y en detalle, nos fijamos en Los Corralones, en la ladera del Cogote, donde se guardaba el ganado:

Frente a nosotros, los tres picos de Los Colladillos, que limita con El Baldío y a cuya izquierda está la Barrera de la Sarnosa:

Llegamos a la arboleda, donde se junta los arroyos del Venero y del Medradero en La Junta de las Gargantas.
Desde allí vimos el límite del pueblo a los pies del pinar de Majalpino de Mengamuñoz: Prado Potro, entre Berrocolaloba y La Barrera de la Sarnosa:

Detrás queda el Medradero, donde nace este arroyo que es la fuente de Narros del Puerto y que termina en El Adaja:

Bordeamos la arboleda bajando un poco y viendo de cerca la zona de Los Maravedises y al fondo Las Berceas, a los pies de La Pedriza, pero pronto volvimos para continuar con nuestro siguiente objetivo: El Ventorro.

Admiramos los pinos (hay 94 y los más antiguos tienen 48 años), algunos de los cuales llegan a medir más de 20 metros, y 14 chopos también de 48 años. Proseguimos hacia la derecha por el Prado del Canto del Avión, con el canto que le da nombre:

Pasamos junto a unos formazales en Los Bañaeros, tierras de laboreo, muy bien conservados (agrupaciones de rocas que se hacían para poder arar mejor, sin obstáculos):


Pasamos por la fuente del Canto el avión, con un buen caudal:

Continuamos buscando Las Carreras, donde se sembraba sobre todo centeno:


Me comentan que antes se decía “La hoja de arriba y la de abajo”: de las Callejas para arriba y de las Callejas para abajo, para delimitar los terrenos, unos se sembraba y otros descansaba cada año.
Y llegamos a la zona general de Las Carreras, y en particular, La Preturilla, donde había antes una fuente preciosa:

Donde vemos formaciones rocosas singulares como esta en la zona de Las Senderuelas:

Bajamos hasta llegar a los huertos de Ventorro, donde conocimos esta planta, usada antiguamente como remedio contra los piojos de las gallinas (se molía la semilla negra):

Cruzamos la carretera para ver la antigua venta, que estuvo abierta hasta los años 70 aproximadamente, aprovechando que era un lugar de paso para la trashumancia y el pastoreo del ganado. Pertenecía a los Montes Jiménez y aquí se servía vino, agua ardiente, aceite y comestibles, en el bar delante de la casa, por esa ventanita aún en pie:

También servía de posada para los arrieros, con sus caballerías, que transportaban todo lo que producía su zona.
Este era el horno para hacer pan y detrás tenían un corral:

En una de sus paredes vemos unos ventanucos de ventilación que airearían el sobrado en la parte superior, donde también se dormía:

Y detrás de la casa, en una construcción más moderna adyacente, se guardaban las vacas y los cereales:

Lo curioso es que estas tierras pertenezcan a La Hija de Dios dada la proximidad a las tierras de Mengamuñoz. Caminamos paralelos a la carretera viendo las canalizaciones para el riego de esta zona:

Pronto encontramos el paso hacia La Máquina, un molino en un bosque idílico con robles, algo inusual en la zona, a los pies de Serrota:

Allí nos acercamos a las paredes de la balsa y del resto del molino y pudimos observar su deterioro sufrido a causa de los últimos 50 años de inactividad.

Aquí estaban las gallinas y los cerdos sueltos, junto al río que va a Narros y a los huertos que se sembraban de patatas:

Volvimos asomándonos a los huertos de los burros, donde descansaban tras duras jornadas llevando cargas de harina a Blacha y La Torre:

En este huerto en particular, hay un acuífero que echaba mucha agua, y en él se alimentaban los burros del molinero:

Comenzamos el camino de vuelta bajando paralelos a la carretera, donde los asomamos por el Arroyo Medraderos y después cruzamos por el puente de La Gargantilla:


Pasamos de nuevo por el cordel, cuya señalización intentamos leer y volvimos a cruzar por El Alto.


Nos pasamos por La Caseta que hay en Los Praejones, junto a Valderreina y pudimos observar cómo habían tirado la puerta abajo y su interior:



Bajamos junto a lo que antes fueron huertos de hortalizas, ya viendo el pueblo:


Y terminamos la ruta en el puente que cruza el río.
Una ruta muy completa que nos ayuda a imaginarnos cómo era la vida de hace 60 años en estas tierras, dura muchas veces, pero llena de parajes bellos e historias que nunca olvidarán los sabios de nuestro pueblo y que espero que pervivan generación tras generación.
